Aula d’acollida: punto de partida para sentirse parte de la escuela
El aula d’acollida es ese primer espacio donde el alumnado recién llegado se sienta, respira hondo y piensa:
«aquí quizá pueda entender algo». No es solo un recurso lingüístico; es una puerta de entrada a la escuela y
a la vida cotidiana en Catalunya.
En este artículo te cuento, desde una mirada centrada en las personas, cómo funciona un aula d’acollida,
qué pasa dentro, qué retos viven niñas, niños y adolescentes que acaban de llegar, y qué recursos concretos
puedes usar si acompañas estos procesos desde el aula, la familia o la comunidad educativa.

Qué es exactamente un aula d’acollida
Cuando una niña o un chico llega a una escuela catalana sin dominar el catalán y, a menudo, tampoco el castellano,
el aula d’acollida se convierte en su base. Es un espacio dentro del propio centro educativo, con un grupo reducido,
donde se trabaja sobre todo la lengua catalana y la adaptación al contexto escolar y social.
No es una «clase aparte» que sustituya al grupo ordinario, sino un apoyo temporal e intensivo. El objetivo es que,
poco a poco, la alumna o el alumno pueda participar con más seguridad en la clase de referencia, en el patio, en las
actividades de grupo y, en general, en la vida del centro.
no convierte a nadie en «el nouvingut», sino que ofrece un tiempo y un espacio para aterrizar lingüística y emocionalmente.
Quién puede acceder al aula d’acollida
Cada centro ajusta los criterios, pero en general se prioriza a:
- Alumnado recién llegado del extranjero que desconoce el catalán.
- Chicas y chicos que han cursado muy pocos años de escolarización previa.
- Estudiantes que entienden algo la lengua, pero necesitan apoyo intensivo para poder seguir el currículum.
La estancia en el aula d’acollida no es indefinida. Suele combinar horas de aula d’acollida con horas en el grupo
ordinario, y esta proporción va cambiando a medida que la persona gana competencia lingüística y confianza.
Cómo funciona un aula d’acollida en el día a día
Si te asomas a un aula d’acollida durante una mañana cualquiera, quizá no veas un libro de texto abierto por la
página 37. Verás, más a menudo, manos que señalan un mapa, palabras nuevas pegadas en la pared, dibujos, móviles
con fotos de familias lejos y risas cuando alguien intenta pronunciar «escalfador» o «xiprer» por primera vez.
Trabajo lingüístico intensivo
Se prioriza la oralidad: saludar, pedir ayuda, explicar quién eres, entender instrucciones básicas. Después,
lectura y escritura funcional: rellenar un formulario, leer una nota de la escuela, escribir un mensaje sencillo.
Espacio seguro para llegar
Muchas chicas y chicos llegan con miedo a equivocarse, a hacer el ridículo, o con cansancio acumulado del viaje
y de los trámites. El aula d’acollida ofrece un lugar donde preguntar sin vergüenza y donde el error forma parte del camino.
Conexión con el grupo clase
El objetivo no es quedarse en el aula d’acollida, sino aprender lo necesario para sentirse parte de la clase
ordinaria. Se prepara vocabulario de ciencias, de matemáticas, de educación física, y se trabaja cómo participar en grupo.
Horarios, grupos y coordinación
El horario suele organizarse en franjas: algunas horas a la semana en aula d’acollida y el resto en el grupo de
referencia. La coordinación entre tutoría, profesorado de materias y docente del aula d’acollida es clave para que
la experiencia no se viva como «dos escuelas en una».
- Reuniones de seguimiento para compartir cómo va la alumna o el alumno en cada espacio.
- Adaptaciones de tareas (más visuales, con apoyos gráficos, con explicaciones orales complementarias).
- Acuerdos de evaluación que tengan en cuenta la situación lingüística y el proceso de llegada.
Según la experiencia de educadoras y mediadoras interculturales que trabajan con migraciones y escuela en Catalunya,
el impacto del aula d’acollida es mayor cuando el centro la entiende como un proyecto de convivencia y de lengua
compartida, y no solo como un recurso individual para «poner al día» a quien llega.
Primeros días: qué vive el alumnado recién llegado
Antes de hablar de recursos, vale la pena detenernos un momento en la escena del primer día. Un pasillo largo, un
timbre que suena distinto, muchas voces mezcladas y una lengua que aún no se reconoce. A veces hay ilusión; otras,
hay miedo, nostalgia o simplemente cansancio.

En las entrevistas en profundidad con chicas y chicos que han pasado por aulas d’acollida, se repite una idea sencilla:
lo que más ayuda al principio no es una actividad espectacular, sino que alguien les mire, les llame por su nombre y les
dé tiempo para explicar, como puedan, de dónde vienen y qué traen consigo.
En palabras de una periodista especializada en migraciones y sociolingüística aplicada, con experiencia en la edición
de relatos en primera persona, el aula d’acollida funciona mejor cuando se escucha más de lo que se habla, y cuando la
escuela acepta que las trayectorias vitales no encajan siempre en un esquema único de «integración».
Sentirse observado, sentirse perdido
El alumnado recién llegado suele describir el primer tramo de escolarización como una etapa donde todo pasa muy rápido:
asignaturas nuevas, profesorado que entra y sale, normas no escritas sobre cómo se pide turno de palabra o cómo se usa el patio.
El aula d’acollida puede reducir esa sensación de estar «fuera de plano» si se ocupa explícitamente de:
- Explicar cómo funciona la escuela (horarios, tutorías, comedor, extraescolares, normas de convivencia).
- Nombrar emociones como la añoranza, la rabia o el miedo a olvidar la lengua de origen.
- Ofrecer espacios donde las lenguas de casa aparezcan en voz alta, aunque sea por fragmentos.
El papel de la lengua catalana en el aula d’acollida
El catalán no se presenta solo como «asignatura», sino como herramienta para moverse por el barrio, entender un
cartel en el ambulatorio o seguir una conversación en el metro. En el aula d’acollida, esta dimensión práctica se
mezcla con el descubrimiento de una lengua nueva que convive con muchas otras.
Aprender catalán desde cero
Se empieza por lo esencial: presentarse, hablar de la familia, decir de dónde vienes, explicar qué te gusta.
A partir de ahí, se construyen frases cada vez más complejas pero siempre conectadas con situaciones reales.
Visibilizar todas las lenguas
Es frecuente trabajar proyectos donde cada estudiante aporta palabras o expresiones en su lengua.
El mensaje es claro: el catalán se suma, no borra. Las paredes pueden mostrar esta mezcla como un mapa vivo del aula.
En este contexto, materiales como libros de lectura en catalán adaptados, cuadernos de vocabulario visual o propuestas
de escritura muy guiada se convierten en aliados. Lo importante no es tanto la «pureza» lingüística como la posibilidad
real de usar lo que se aprende para sostener una conversación, escribir un mensaje o entender un texto cotidiano.

Recursos prácticos para trabajar en el aula d’acollida
Más allá del marco general, el día a día se sostiene con materiales concretos. Aquí tienes varias líneas de trabajo
que suelen funcionar bien con alumnado recién llegado, tanto en primaria como en secundaria.
1. Actividades de presentación y relato propio
- Mapa personal: dibujar un mapa con los lugares importantes (país de origen, ciudades de tránsito, barrio actual) y ponerles palabras en catalán y en la lengua de casa.
- Objeto significativo: describir un objeto que hayan traído (o que echen de menos) y contar su historia, primero oralmente y luego por escrito.
- Frases-puente: trabajar expresiones cortas que ayudan a participar: «No ho entenc», «Pots repetir, si us plau?», «Com es diu… en català?».
2. Lengua funcional para moverse por la escuela
- Pautas para pedir ir al baño, materiales, cambio de sitio o ayuda en una tarea.
- Léxico visual de espacios del centro: secretaria, conserjería, comedor, biblioteca, pabellón.
- Simulación de situaciones reales (llegar tarde, avisar de una cita médica, explicar que no has entendido un examen).
3. Proyectos de aula que conectan con el barrio
El aula d’acollida puede salir al exterior: hacer fotos de rótulos en catalán, preguntar a vecinas y vecinos
por palabras que usan a diario, o recopilar canciones en distintas lenguas que hablen de la ciudad donde ahora viven.

Leer en catalán fuera del aula —en la plaza, en el metro, en la biblioteca de barrio— ayuda a que la lengua deje
de ser «solo de clase» y se convierta en una herramienta de vida cotidiana. El aula d’acollida puede sugerir rutas
de lectura por el barrio, rincones tranquilos donde sentarse con un libro o una libreta y anotar palabras nuevas.
4. Recursos digitales y audiovisuales
- Vídeos cortos en catalán con subtítulos, sobre escenas cotidianas (ir al mercado, al CAP, coger el autobús).
- Aplicaciones sencillas para vocabulario básico, que permitan oír y repetir palabras.
- Grabaciones de la propia voz del alumnado leyendo sus textos, para escuchar progresos con el tiempo.
5. Trabajo cooperativo con el grupo clase
El vínculo con la clase ordinaria no se improvisa. Se puede preparar:
- Parejas lingüísticas que acompañen al alumnado recién llegado en determinadas materias o actividades.
- Pequeños roles en proyectos de grupo donde la persona pueda aportar desde sus lenguas y experiencias.
- Momentos de intercambio donde todo el grupo pruebe palabras en diferentes lenguas y hable de cómo suenan.
Familias, comunidad y aula d’acollida
La llegada a la escuela suele ir acompañada de la llegada a un nuevo sistema sanitario, de transporte, de vivienda.
Las familias también necesitan entender cómo funciona todo, y el aula d’acollida puede ser un punto de contacto,
aunque su foco principal sea el alumnado.
Reuniones de acogida con interpretación
Siempre que sea posible, es útil ofrecer una primera reunión donde:
- Se explique qué es el aula d’acollida y cuánto tiempo se prevé que el hijo o la hija participe.
- Se escuchen expectativas, miedos y preguntas sobre la lengua de escolarización.
- Se clarifique que mantener la lengua de origen es un valor, no un obstáculo.
Puentes con entidades del barrio
Bibliotecas, esplais, asociaciones vecinales y entidades de apoyo a personas migradas pueden complementar el trabajo
del aula d’acollida con actividades en tiempo no lectivo: grupos de estudio, talleres de lengua o espacios de ocio
donde el catalán y el castellano conviven con otras lenguas.

Retos frecuentes y cómo abordarlos
El aula d’acollida no resuelve por arte de magia las desigualdades ni los duelos migratorios. Hay obstáculos que
aparecen una y otra vez, y que vale la pena nombrar para poder pensar en ellos colectivamente.
Ritmos de aprendizaje muy distintos
No todas las trayectorias son iguales. Hay quienes ya han pasado por varias escuelas y aprenden rápidamente
las nuevas lenguas; otras personas necesitan más tiempo, quizá porque arrastran interrupciones en su escolarización
o porque están atravesando un proceso personal complejo.
El aula d’acollida puede ofrecer itinerarios flexibles, evitar comparaciones directas y combinar trabajo en grupo
con momentos de acompañamiento más personalizado.
Racismo explícito o sutil
Comentarios sobre acentos, nombres «difíciles», pañuelos o formas de vestir, bromas que se justifican como «solo
una risa»… El aula d’acollida no es un refugio aislado; forma parte de una escuela y de una sociedad donde el
racismo existe, a veces muy visible y otras muy discreto.
Trabajar cuentos, relatos en primera persona y actividades que visibilicen la diversidad, tanto en esta aula como
en el resto de clases, ayuda a que el alumnado recién llegado no cargue solo con la tarea de «explicarse».
Miedo a perder la lengua de origen
Muchas familias y jóvenes expresan el temor de que, con el tiempo, su lengua de origen quede arrinconada. El aula
d’acollida puede incluir actividades donde esa lengua tenga espacio: escribir cartas a familiares, anotar palabras
difíciles de traducir, compartir canciones o poemas y, si la persona lo desea, traducir algunos fragmentos al catalán.
Ideas para que el aula d’acollida sea realmente un puente
Un aula d’acollida puede convertirse en un rincón aparte o en un puente visible. Depende de cómo se organice y de
hasta qué punto el resto del claustro la reconozca como parte del proyecto educativo de centro.
Hacer visible el proyecto
- Presentar el aula d’acollida en claustros y comisiones.
- Compartir trabajos del alumnado (con su consentimiento) en pasillos y espacios comunes.
- Incluir la experiencia de estas aulas en los documentos de centro.
Implicar al grupo clase
- Diseñar proyectos donde la diversidad lingüística sea un recurso, no un problema.
- Invitar al alumnado recién llegado a proponer temas que le interesen.
- Cuidar que no quede encasillado solo en «contar su país».
El aula d’acollida, en definitiva, puede ser un laboratorio de convivencia y de lengua compartida si se le da
tiempo, reconocimiento y recursos. Y, sobre todo, si se escuchan con calma las voces que pasan por ella.
Preguntas frecuentes sobre el aula d’acollida
¿Cuánto tiempo suele estar un alumno o alumna en el aula d’acollida?
Depende de la edad, la experiencia escolar previa y la situación lingüística. Hay quien solo necesita unos meses de
apoyo intensivo, y otras personas pueden estar uno o dos cursos combinando horas de aula d’acollida con el grupo ordinario.
¿El aula d’acollida sustituye a la clase ordinaria?
No. Es un recurso complementario. El alumnado mantiene un grupo de referencia y participa en la mayoría de materias
con su clase, mientras asiste a la aula d’acollida en determinadas franjas para trabajar lengua y adaptación.
¿Qué papel tiene la familia en el aula d’acollida?
La familia puede participar en reuniones de acogida, aportar información sobre la trayectoria educativa previa y
compartir dudas sobre la lengua de escolarización. Es útil que se explique claramente qué es este recurso y que se
valore la lengua de origen del hijo o la hija como un activo.
¿Qué se trabaja exactamente dentro del aula d’acollida?
Se prioriza la comprensión y expresión oral en catalán, la lectura y escritura funcional, el vocabulario básico de
distintas materias, y la orientación sobre cómo funciona la escuela y el entorno. También se abordan emociones y
experiencias ligadas al proceso de llegada.
¿Cómo se decide que un alumno deja de ir al aula d’acollida?
La decisión la toma el equipo docente, valorando la competencia lingüística, la participación en el grupo clase y el
bienestar general. No se trata solo de «superar» un nivel, sino de que la persona pueda seguir el día a día escolar con
suficiente seguridad.
